Se llama “Luz”
En la experiencia de vivir en sociedad, siempre alguien te presenta a alguien con quien tenés la oportunidad de entablar un diálogo, conocerle, y con el tiempo fortalecer el vínculo de la amistad. Necesitamos vincularnos, relacionarnos, encontrarnos con esas personas que nos “contagian vida”.
En estos últimos meses tuve la grata e inolvidable sorpresa de encontrarme con esas personas, a quienes les estaré agradecida el resto de mi vida.También quiero referirme a una experiencia diferente que no se trata de personas, si de la creación de Dios, en la Biblia y en los salmos especialmente muchos escritos hablan de lo creado por El “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento la obra de sus manos” “Aún el gorrión halla casa y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos” Salmos 84:3
Mientras paso un tiempo de tempestad en mi vida, una de esas tardes mi oído se detiene a escuchar un canto de un pájaro, un zorzal patagónico; era tan hermoso e intenso el sonido como recorriendo un pentagrama en las alturas, venía del jardín del fondo de mi casa; son tantos los ruidos que escuchamos en el transcurso del día que podría haberse perdido “en ese sin números de ruidos” pero este era especial. Reconocí en ese canto la voz de Dios, su presencia, su abrazo, su amor incondicional “Hoy, ayer y por los siglos es el mismo” dirigido a mi, la única oyente en la platea.
Al instante nació el nombre, se llama: “LUZ”, por lo que significó para ese día y para todos los que vinieron ya que el canto permaneció durante el día. Experiencias extraordinarias a las que todos podemos acceder, en la medida que nuestro corazón toque las puertas del cielo con fe y esas puertas se abren de par en par.
Les presento a Luz, un regalo del cielo.
Autora: Irene Montesino

