Riqueza compartida, seguir construyendo!

Qué grato es encontrarse en el camino…con la sorpresa de algo bueno que hiciste en el pasado y hoy continúa siendo de inspiración… para seguir construyendo!!
Ingresa a mi oficina el Director de la Escuela Primaria Nº 50  y me dice “Irene: primero leé lo impreso en esta hoja y luego da vuelta esta carpeta” Ya me había anticipado que algo tenía que ver conmigo.
Me detuve a leer  lo escrito en la hoja, cuyo contenido era algo así como el resultado de un trabajo y con diferentes pensamientos muy gratificantes, una experiencia con sabor a riqueza compartida.
Y el segundo paso, doy vuelta esa carpeta, qué sorpresa su contenido en hojas amarillas.

otoño en el valle

otoño en el valle

No por el color, sí por el paso del tiempo, se trataba del informe final de un trabajo social mientras conformaba un equipo técnico en una O.N.G. Organización No Gubernamental denominada A.CI.C.AD. Ateneo Cipoleño Comunitario de Apoyo al Adolescente, que atendía la familia, al niño y al adolescente.  Actividades realizadas en el marco de un proyecto en la Escuela Rural Nº 50  de mi ciudad, con los niños de 6to y 7mo grado  en el año 1993, junto  con alumnos de 1er y 2do. Año  de  un Colegio Secundario CBU Nº 12  de la zona urbana, denominados “Promotores Juveniles” por las acciones que se desarrollaban
En ese tiempo, quien hoy es el Director era el maestro de esos  alumnos.
Cuánta eficiencia y compromiso del maestro al conservar la historia de la Escuela, porque esta experiencia podría haber quedado sólo en quienes la desarrollaron y se fueron.
Hoy ese escrito, acompaña un documento importante  por la tarea cotidiana de educar a la niñez, formando ciudadanos en la Zona Rural de la ciudad, alejada del andar de la ciudad, con una realidad diferente y con sueños a cumplir.
Al retirarse el Director Jorge de mi oficina, se da vuelta y me dice: “Irene, sentíte orgullosa de lo que has hecho”

Se trata de la riqueza compartida, hoy es el presente y la gran oportunidad que tenemos como personas, miembros de una familia y de una sociedad: Dejar esa “huella saludable” y como lo expresó la escritora Néver Cavigliaso en la presentación del libro Hasta el Otoño que viene  “Las palabras escritas quedan en la historia, nosotros estamos de paso”.

Fuente: Irene Montesino

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